Bienes Culturales

lunes, 2 de noviembre de 2009





LA CONSERVACION DE LA ARQUITECTURA VERNACULA POPULAR

Por: Risoris Silvestre

El mes de noviembre es un mes donde recordamos las heroínas de Salcedo, las hermanas Mirabal, quienes ofrecieron sus vidas valientemente por enfrentar al tirano. La simple vida domestica de estas grandiosas mujeres se reflejan en toda sus sencillez en la obra de la hermana que el destino permitió que se quedara con nosotros para poder “contarnos la historia” según sus mismas palabras. Y en ese maravillo testimonio, VIVAS EN SU JARDIN Doña Dedé nos recrea la vida cotidiana que transcurría en su casa de Conuco, esa casa que ha permanecido intacta a través del tiempo, gracias al amor con que ha sido preservada.

Así como la familia Mirabal conserva la vivienda de sus padres, esa vivienda que las vio nacer y que preserva todos sus recuerdos íntimos, así las familias de Conuco han sabido valorar su herencia y han querido mantener intactas las viviendas que sus progenitores construyeron a principios del siglo XX. El buen estado de conservación en que se encuentran estas casas, permitió que la Subsecretaria de Patrimonio Cultural, a través del Centro de Inventario de Bienes Culturales, enfocara su vista hacia este conjunto de viviendas, reconociéndolas como Patrimonio Nacional para celebrar el Día de los Monumentos Nacionales en el 2008.

Estas viviendas con sus espaciosas galerías, que cumplen la doble función de reunir las familias al terminar la faena diaria y de refrescar el aire caliente antes que penetre al interior. El material con que están construidas, la madera ideal para los trópicos por su cualidad de no calentarse con los rayos del sol, los elementos que fueron agregados como persianas y transon que permiten el libre paso de las refrescantes brisas y los plafones que aumentan el aislamiento del interior, son todos aditamentos que fueron agregados a la arquitectura vernácula para adaptar la vivienda al cálido clima tropical de nuestras latitudes.

Por ser en el país los mejores ejemplos de conservación de conjunto de la arquitectura Vernácula Popular en el país, el Centro de Inventario de Bienes Culturales realizó el levantamiento de 15 viviendas como muestra del valor de la arquitectura popular en la conservación de las tradiciones. Queremos reconocer también que los dominicanos tenemos una vivienda que responde exactamente a las condiciones climáticas y entorno sin tener que buscar nombres extranjeros, como victoriano, que si funcionaron en otras latitudes pero que no corresponden a nuestras respuestas en el momento de construir las viviendas criollas. Estas casas construidas por manos dominicanas que reflejan la forma de vivir del dominicano y que se adaptan al caliente clima de nuestro país, son nuestra arquitectura vernácula popular que debemos preservar con orgullo igual que los propietarios de Conuco para que sean conocidas y disfrutadas por las futuras generaciones.


Lectura y Sociedad




Todo lo que la humanidad ha pensado, creído y sentido
se encuentra, como por arte de magia, en los libros
."

Manuel Rueda, (1921-1999)


El libro, como siempre, sigue siendo una mercancía revolucionaria de las industrias culturales. Su valor incalculable nos proporciona cultura y erudición. Amigo silencioso que siempre nos acompaña como testigo mudo en las horas de angustias y alegría. El hombre se hizo culto e independiente, en lo que hoy puede serlo, leyendo. El libro se erigió como instrumento de cultura y libertad.

Podríamos decir, que desde su origen, el libro es como un bálsamo para el espíritu. Quizás, una de las conquistas más reveladoras y encomiásticas que hoy conoce la humanidad, después del lenguaje y la escritura. El libro nos enriqueció, nos iluminó los sentidos y nos preparó para interpretar el mundo. Todo libro es una aventura, se trate de un ensayo, de un poema, de un cuento o una novela. Con más de cuatrocientos años, el Ingeniso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, trazó el camino para la novela moderna. Aquella obra sin igual, que idealizó Miguel de Cervantes, permanece intacta en su tránsito luminoso. Don Quijote, continúa hoy deslumbrando con su lectura, produce una especie de embrujo, deleite y seducción; en ese mundo de fervientes fantasías del caballero andante.

Leer nos sublimiza el espíritu, nos abre las puestas hacia una cultura liberadora. Ana María Matute, esa española universal, escribió: “Antes de saber leer; los libros eran para mí como bosques misteriosos. Me acuciaba una pregunta: ¿Cómo era posible que de aquellas páginas de papel, de aquellas hormiguitas negras que las surcaban se levantara un mundo ante mis ojos, mis oídos y mi corazón de niña? ¿Qué clase de magia, de sortilegio era aquel que sobrepasaba cuanto yo veía y cuanto vivía a mí alrededor? Criaturas, deseos, sueños personas y personajes, y tiempos desconocidos bullían allí. De pronto, la palabra hablada se orientaba entre los árboles y los matorrales, descorría el velo y hacia apareciesen ante mis ojos cuantas innumerables miradas, memorias y atropellos pueblan el mundo. “Cuando yo sea mayor-pensaba- haré esto”. Ni siquiera sabía que “esto” era participar del mundo imaginario de la literatura”.

Ahora bien, la difusión del libro se incrementa cada vez más, sin embargo, los lectores han colapsado. Es necesario educar a los niños y jóvenes para el porvenir. El hábito de leer deberá iniciarse desde la niñez, el niño lector es el auténtico futuro de la patria. Cuando el entusiasmo nace en la infancia, no se extingue jamás.

El libro humanizó e iluminó al hombre. Del libro se desprende la cultura y la cultura es la suma de los bienes humanos, tanto espirituales como materiales. La civilización es asunto técnico, la cultura filosofía y ciencia. Leyendo, nos proveemos de las herramientas necesarias para el discernimiento y para compartir ese maravilloso coloquio que establecemos en silencio y de manera natural entre el lector y el autor. Los contenidos son catalizadores para despertar la vocación literaria. Cada buena lectura nos estimula a continuar, nos motiva para seguir haciéndolo.

En nuestra sociedad de hoy en día, el valor de los libros y la lectura ha ido perdiendo su magia encantadora. Es triste pensar que aún queda gente que sigue creyendo que existen infinidad de actividades más excitantes que leer. Ahora, permanecen los individuos la mayor parte del tiempo navegando en Internet o, simplemente, viendo la televisión. Leer es un modo de vivir, de trasladarnos a un mundo fantástico hasta lugares que ningún hombre lograría llegar jamás. En los libros conocemos los dioses, a los héroes y a los verdugos. Aquí está escrita la historia del ser humano. Viajamos al interior de los hombres, a los hontanares donde habitan las pasiones que nos permite conocernos a nosotros mismos.

La cultura posibilita el desarrollo de los pueblos. Las poblaciones cultas son creadoras de riqueza material y espiritual. La lectura nos estimula a ser mejores ciudadanos, conscientes de nuestro deber civilizador para interactuar entre sí. “El número de lectores de una Nación, puede ser el índice de la capacidad de sus habitantes para comportarse individual y colectivamente”. Julián Marías.

Excavando


Por: Francisco V. Coste

La Concepción de La Vega: Riquezas arquitectónicas y arqueológicas

En los restos arqueológicos de la antigua Villa de la Vega, se rememora todo su pasado histórico-cultural, con un contenido de valores inestimables para las presentes y futuras generaciones.

A finales de noviembre de 1493 el Almirante Cristóbal Colón llegó en su segundo viaje, con un contingente de unos 1,300 hombres y todos los ajuares necesarios para la fundación de nuevas poblaciones, siguiendo la idea de las factorías mercantilistas portuguesas, con almacenes, cuarteles e iglesias.

Los reyes Católicos estaban imbuidos de sus ideas feudales promoviendo la fundación de ciudades con todos los esquemas urbanísticos, sociales y de producción de la metrópolis. En un periodo relativamente corto 1494-1510 en la isla Española se fundaron alrededor una docena de villas, las cuales obtuvieron luego el privilegio de llevar Escudo de Armas.

El primer esquema de construcción que se constató en la villa de la Concepción de La Vega, sería un pequeño campamento improvisado, para luego dar paso a la construcción de una fortaleza con los componentes esenciales como hornos, fogones grandes, pozos y canalización del agua. Además, se planificaron otras dependencias para reguardar el entorno de la naciente villa.

Su construcción data de 1494 por instrucciones directas del Almirante. Esta fue dirigida por su hermano el adelantado Bartolomé Colón, mejorando las edificaciones de dicha aldea en breve tiempo, con la utilización de materiales de mampostería, piedra y ladrillo. Ya en 1508gran parte de la villa, estaba construida y a la iglesia solo le faltaban algunos detalles, convertida luego en un obispado. Aquí, se instaló el primer taller de fundición de oro, el primer intento de elaboración de azúcar, la primera licencia real para la instalación de un prostíbulo, la repartición de indios de 1514, el primer acueducto de agua y el primer taller de cerámica del Nuevo Mundo. Luego de toda esa grandeza la Villa de la Concepción de La Vega quedó sepultada por el terremoto de 1562, obligando su traslado a la margen del río Camú.

En 1975, se iniciaron las investigaciones arqueológicas y arquitectónicas en la Vega Vieja, nombre con que se designa actualmente, con los auspicios del Estado Dominicano y la Organización de Estados Americanos (OEA), cuando se pretende rescatar del olvido tan importante Patrimonio Cultural de la Nación.

Para aquella época, las labores estuvieron a cargo de la Dirección Nacional de Parques, quien jugó un papel preponderante en las investigaciones aplicándose las últimas técnicas científicas del momento para la recolección de datos de campo, elaboración de fichas, croquis y fotos de las excavaciones. Las investigaciones efectuadas en el lugar estuvieron a la altura de lo aceptable en cuanto a ordenamiento y realización técnica.

La Catedral de la Villa fue localizada en la parte suroeste de la fortaleza. Esta fue iniciada en la segunda década del siglo XVI, contemporánea con la fecha de inicio de la Catedral de Santo Domingo y cuya administración recayó en el primer obispo que llego a la Isla Española, don Pedro Suarez de Deza.

Otros de los hallazgos importantes en la excavación fue el convento de San Francisco, primer convento de América, construido sobre un altiplano en la ladera de una montaña, con una hermosa vista. Allí se realizaron estudios arqueológicos liberándose todos los cimientos del conjunto, encontrándose la iglesia, fabricada de una sola nave, adherida a otras construcciones conventuales, en cuyo centro se encuentra el claustro. En el ala norte del atrio se localizaron osamentas, algunas europeas y otras indígenas, identificables por el modo de enterramiento.

Actualmente el parque arqueológico se encuentra en una indecisión institucional entre la Secretaria de Medio Ambiente y la Secretaria de Cultura. Eso ha motivado su abandono peligrando la conservación de tan importante reliquia histórica.