El mes de noviembre es un mes donde recordamos las heroínas de Salcedo, las hermanas Mirabal, quienes ofrecieron sus vidas valientemente por enfrentar al tirano. La simple vida domestica de estas grandiosas mujeres se reflejan en toda sus sencillez en la obra de la hermana que el destino permitió que se quedara con nosotros para poder “contarnos la historia” según sus mismas palabras. Y en ese maravillo testimonio, VIVAS EN SU JARDIN Doña Dedé nos recrea la vida cotidiana que transcurría en su casa de Conuco, esa casa que ha permanecido intacta a través del tiempo, gracias al amor con que ha sido preservada.
Así como la familia Mirabal conserva la vivienda de sus padres, esa vivienda que las vio nacer y que preserva todos sus recuerdos íntimos, así las familias de Conuco han sabido valorar su herencia y han querido mantener intactas las viviendas que sus progenitores construyeron a principios del siglo XX. El buen estado de conservación en que se encuentran estas casas, permitió que
Estas viviendas con sus espaciosas galerías, que cumplen la doble función de reunir las familias al terminar la faena diaria y de refrescar el aire caliente antes que penetre al interior. El material con que están construidas, la madera ideal para los trópicos por su cualidad de no calentarse con los rayos del sol, los elementos que fueron agregados como persianas y transon que permiten el libre paso de las refrescantes brisas y los plafones que aumentan el aislamiento del interior, son todos aditamentos que fueron agregados a la arquitectura vernácula para adaptar la vivienda al cálido clima tropical de nuestras latitudes.
Por ser en el país los mejores ejemplos de conservación de conjunto de la arquitectura Vernácula Popular en el país, el Centro de Inventario de Bienes Culturales realizó el levantamiento de 15 viviendas como muestra del valor de la arquitectura popular en la conservación de las tradiciones. Queremos reconocer también que los dominicanos tenemos una vivienda que responde exactamente a las condiciones climáticas y entorno sin tener que buscar nombres extranjeros, como victoriano, que si funcionaron en otras latitudes pero que no corresponden a nuestras respuestas en el momento de construir las viviendas criollas. Estas casas construidas por manos dominicanas que reflejan la forma de vivir del dominicano y que se adaptan al caliente clima de nuestro país, son nuestra arquitectura vernácula popular que debemos preservar con orgullo igual que los propietarios de Conuco para que sean conocidas y disfrutadas por las futuras generaciones.

